24 DE DICIEMBRE DE 2018

Política de derechos humanos

MERITXELL CALDERÓN VARGAS

Hace aproximadamente 20 días que propuse en este espacio de opinión que para estas fechas ya tendríamos un horizonte desde el cual poder opinar de manera más actualizada respecto a la transformación del país que muchas personas esperamos en México desde hace muchos años.

Decía que en pocos días podríamos tener contenido discursivo suficiente para poder responder a la pregunta “¿Cómo vas con lo de la #4T?”, contamos con algunas formas de reconocer cómo vamos y hacia dónde nos quieren llevar.

Don Juan Luis González Alcántara Carrancá es el nuevo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el abogado que estuvo de acuerdo en bajar la pensión alimenticia a un 50% de la que le correspondía a la esposa y los hijos de un exministro de la Suprema Corte, el mismo jurista que cuando fue entrevistado en el Senado después de haber sido votado, dijo respecto de los Derechos a la Igualdad y a la No Discriminación, en particular de matrimonio igualitario: “Yo tengo respeto. Los veo como seres humanos, no los estigmatizo, sino simplemente son personas que tienen sus gustos, como a uno le pueden gustar las gordas, a otros les pueden gustar las jóvenes”. Claramente el ministro no es competente para desempeñar el cargo al que acaba de tomar protesta por desconocer las normas más básicas y fundamentales de lo que hace posible la materialización del Estado de Derecho como lo son la Igualdad y la Libertad.

El nuevo ministro fue propuesto por el actual Presidente de la República, se dice en diversos espacios de opinión y de debate político que el Ministro González Alcántara logrará mediar algunos aspectos que detienen el avance de los Derechos Humanos en México, otros espacios dicen que por su historial misógino y aliado a los grupos de poder será difícil encontrar en él una vía para aumentar el lento paso del los derechos humanos a la vida de las personas en la vida diaria.

Decía hace un poco más de un par de semanas que en estos días de luna llena sabríamos si las decisiones del nuevo gobierno federal apuntaban hacia caminos democráticos de cambio a favor de los derechos y libertades o si se quedarían enlatados en prácticas retrógradas y poco eficientes.

El Presupuesto Federal de Egresos para el año fiscal de 2019 dejó claro que “la cabra siempre jala pa´l monte”, se dejó notar la clara falta de voluntad política para el avance de las artes, la educación, la cultura y el avance de los derechos de las mujeres y las niñas. En cuanto a los presupuestos universitarios se corrigieron de último momento algunos aspectos que reducían el presupuesto para varias instituciones académicas, pero elevaba por ejemplo el presupuesto para la Universidad Naval. Los presupuestos de coinversión con organizaciones de la sociedad civil vimos la propuesta que los eliminaba, pero varias organizaciones nacionales se movilizaron para evitarlo, muchas de las que han vivido por años de estos presupuestos para bien y para mal. El proyecto de presupuesto del próximo año en cuanto a derechos de las mujeres y las niñas viene mal, hay una reducción importante del presupuesto a varios programas y busca eliminar programas específicos para que se de atención y acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia en las entidades federativas.

Los presupuestos que favorecen a los programas a favor de los migrantes se ven reducidos y no han explicado cómo funcionará de manera ciudadana y lógica que los programas se orienten a atender poblaciones vulnerables como las personas con adicciones y personas migrantes.

Los manejos de los dineros públicos como lo vemos hasta ahora, habrá que ser vigilados de manera más ciudadana y permanente porque la cosa no cuadra ni para las mujeres, ni para los pueblos indígenas ni para ningún sector de los grupos vulnerados.

Ni más armas ni menos universidades, no daremos nuestras libertades a cambio de una supuesta seguridad, ni un peso menos para la igualdad, ni un centavo menos a la Transversalidad de la perspectiva de género. Los derechos humanos son progresivos lo que significa que siempre deben avanzar, no deben de dar ni un paso atrás y eso también significa que si se actúa con base en el marco legal de los Derechos Humanos no le deben de reducir ni un solo peso a los programas sociales. Los Derechos Humanos de las Mujeres necesitan más atención y en este momento en el Congreso de la Unión se debaten los números como si no significara trabajos, salud, cultura, educación, agua, luz: sobrevivir.

Entre pleitos a golpes, faltas de respeto, gritos y carcajadas van y vienen los números que representan los impuestos de todas las personas que habitamos el país, de negocios lícitos e ilícitos y el performance que están haciendo en el Congreso en el este momento, ya no resulta creíble, ya no es sostenible.

Ya lo he dicho, en México somos gente muy berrinchuda y si no nos cumplen lo prometido cuando tenemos expectativas nos ponemos de mal humor. Todavía muchas personas están de vacaciones, otras estamos trabajando porque hay que pagar las tarjetas de crédito y otras porque hay que sobrevivir. Cuando durante el mes de enero las personas regresen a la cotidianeidad y se den cuenta de que los presupuestos públicos federales no están listos para la democracia ni para la paz puede que se desanimen para participar, hay que insistirles que los “nuevos tiempos” apuntan a que si no formamos una gran fuerza ciudadana para la vigilancia constante, si no ponemos de nuestra parte para ser una ciudad abierta y democrática con participación más activa “la ropa sucia se seguirá lavando en casa” y en casa sólo se lava la ropa más percudida y siempre a quienes les va peor en la casa es a las mujeres y las niñas.

Para la próxima luna llena tendremos más información para saber pa´ qué lado del monte jaló la cabra y ver de qué manera encontrar una mejor manera de organizarnos.

Alta Calidad
@Chanclizquierda

Publicado originalmente en:
http://jornadabc.mx/opinion/24-12-2018/politica-de-derechos-humanos-dime-cuanto-valen-mis-derechos