18 DE MARZO DE 2019

DONDE CRUZAN LAS BRUJAS

ABRIL VÁZQUEZ

Abril Vázquez, comunicadora y videográfa, interesada en la transmisión de mensajes y su efecto en la sociedad.

Dicen que la historia la escriben los ganadores, sí, digo “los ganadores” porque casi todos son del género masculino. Las mujeres hemos tomado un lugar secundario en los relatos de la historia. Desde Marie Curie hasta Valentina Tereshkova, su papel ha sido reducido al de esposas, amantes, ayudantes o acompañantes. La intención de este espacio será resaltar a aquellas mujeres que fueron relegadas al margen de la historia. Quizá así podamos hacerles un poco de justicia. Empezaremos por contar la historia de una de estas mujeres, una mexicana.

Durante la Revolución Mexicana los jornaleros y campesinos se levantaron en armas. Se recuerda a los hombres como valientes combatientes y se representa a las mujeres como sus acompañantes, desempeñando modelos más tradicionales de género tales como hacer de comer, cuidar de sus enfermos o hijos, feminizando las tareas de las mujeres en las trincheras.

Como es obvio imaginar, no todas las mujeres estaban conformes con estos roles. Un ejemplo de esto es Petra Herrera, quien nació el 29 de Junio de 1887. Desde muy joven intentó salir de lo establecido por los roles de género, aprendió a montar caballo y disparar armas.

Se quiso unir a la Revolución Mexicana enlistándose a las tropas de Francisco Villa. Participó en la segunda batalla de Torreón el 30 de mayo 1914 junto a otras 400 mujeres, un compañero villista la describió como “aquella que tomó Torreón, ella apagó las luces cuando entraron a la ciudad”.

Petra no solo quería tomar el lugar que se les daba a las soldaderas, que luchaban desde la retaguardia, quería participar activamente en la guerra, por lo que se vistió de hombre y peleó con el nombre Pedro Herrera. Así fue como consiguió igualdad de condiciones para luchar como lo hacían los hombres, tuvo acceso a las mismas armas y al mismo tipo de tareas.

Para mantener su secreto, se levantaba muy temprano a pretender que se estaba rasurando, así hacía creer a los demás que no tenía bigote porque lo afeitaba. Cuando los ejércitos saqueaban los pueblos, Petra se quedaba con muchachas que otros soldados se querían “robar”, por el respeto que le tenían los soldados se las “cedían”, así salvó a varias mujeres de ser violadas.

Su tránsito de género le permitió alcanzar las mismas posiciones de poder que sus compañeros, logrando destacar en varias batallas. Tenía mucha habilidad militar, una de sus estrategias más usadas era volar puentes, ya que era una experta en el uso de explosivos. Sus logros la llevaron a escalar en el ejército villista, dirigió grupos de hasta 200 hombres.

Logró una excelente reputación y demostró un liderazgo ejemplar. Cuando obtuvo autoridad y la simpatía de sus compañeros, decidió revelar su género, afortunadamente no todos la rechazaron y algunos empezaron a llamarle “La Generala”.

Fue cuando Petra tuvo la ambición de obtener el rango de general militar que se encontró con trabas, Francisco Villa se negó a entregarle ese título a una mujer. Se dice que el propio Villa ocultó su participación en la toma de Torreón,  la cual no es oficialmente reconocida.

No dejó que esto la detuviera ni la alejara de su causa, abandonó las filas del general Villa y formó su propia tropa, una tropa formada exclusivamente por mujeres. Si bien no se sabe exactamente cuántas mujeres formaban parte de este batallón se habla de 300 a 400, la historia popular dice que llegaron a ser hasta 1000. Todas ellas estaban dispuestas a pelear y algunas fueron entrenadas para utilizar armas de fuego. Las que se unían a este grupo muchas veces lo hacían para contar con la protección que un grupo de mujeres podía ofrecerles en tiempos de guerra. Petra cuidaba de todas ellas y estableció una regla donde los hombres no podían quedarse a dormir en su campamento. La Generala también les hizo saber a los hombres en batalla que no iba a permitir ningún tipo de acoso y les advirtió que si se enteraba de algún caso sería ella quien los mataría.

El ejército de Petra Herrera fue de ayuda para el triunfo de la revolución, ya que el número de hombres se reducía por las muertes, el de mujeres enlistadas aumentaba. En sus memorias  de la Toma de Zacatecas El mayor García Monsalve recuerda: “… alcanzamos la cumbre de El Grillo. Por cierto,  recuerdo perfectamente a una mujer, llamada Petra Herrera, que mandaba como a 20 muchachas y que atacaba como si fuera hombre, llenando de valor con su ejemplo tanto a nosotros como a las mujeres”.

Se alió a Venustiano Carranza en 1917 a quien pidió ser ascendida al cargo de general, lo cual le negó, eventualmente, al ser imposible negar su popularidad entre las tropas, fue ascendida al puesto de Coronel.

Tiempo después, hubo órdenes superiores para que su ejército femenino fuera disuelto, se le asignó entonces el trabajo de espía. Durante este periodo, bajo la fachada de atender a los clientes de una cantina en el estado de Chihuahua, un grupo de hombres borrachos dispararon a Petra Herrera, aunque sobrevivió al ataque murió poco después a causa de las heridas infectadas.

Petra Herrera no fue la única mujer relevante en la guerra de revolución, también estuvieron Petra Ruiz quien también hizo tránsito de género, la llamaban “Echa balas”; Rosa Bobadilla quien logró luchar 168 batallas, sobrevivir a todas y morir a la edad de 83; Elisa Grienssen, quien reunió a un grupo de mujeres y niños para sacar a tiros y pedradas a la división del ejército estadounidense que ocupaba la ciudad de Parral. Recordar sus historias es darles el reconocimiento que no se les otorgó. La representación de las mujeres en la historia como personajes brillantes, valientes e inteligentes pavimenta el camino para que otras nos sepamos capaces de tomar los mismos pasos. De la historia solo tenemos seguro sus efectos en el presente, por esto es importante que las mujeres sean rescatadas en el imaginario nacional.

Publicado originalmente en:
http://jornadabc.mx/opinion/18-03-2019/donde-cruzan-las-brujas-petra-herrera